
Navegantes y garífunas recogen plástico
En la reserva marina de Cayos Cochinos, las botellas de plástico y otros residuos se amontonan en algunos puntos. Los canadienses Melanie y Eric reúnen a 12 navegantes y 23 lugareños para limpiar la playa.

En la reserva marina de Cayos Cochinos, las botellas de plástico y otros residuos se amontonan en algunos puntos. Los canadienses Melanie y Eric reúnen a 12 navegantes y 23 lugareños para limpiar la playa.

Los garífunas del pueblo pesquero de Chachahuate, en los Cayos Cochinos, no viven solo de la pesca. En su pequeña isla han creado una “milla de restaurantes”. Detrás de las cabañas, familias enteras cocinan cantidades ingentes de pescado, plátanos macho y arroz con coco con frijoles.

En Cayo Mayor, un estadounidense nos guía a través de un terreno intransitable hasta el pueblo de East End. Allí viven los garífunas, un pueblo de origen afrocaribeño.

En lugar de la Bahía de Cochinos en Cuba, donde originalmente queríamos ir, terminamos en los Cayos Cochinos de Honduras. No vemos cerdos aquí, pero sí una boa rosada, una especie que solo existe en este lugar.

En la travesía desde Isla Mujeres, en México, hasta Utila, Honduras, casi nos quedamos atrapados en la fuerte corriente de Yucatán. Tardamos una eternidad en pasar la isla de Cozumel. Una pausa en el mundo surrealista de Punta Allen sienta bien y los delfines traen suerte.

En la reserva marina de Cayos Cochinos, las botellas de plástico y otros residuos se amontonan en algunos puntos. Los canadienses Melanie y Eric reúnen a 12 navegantes y 23 lugareños para limpiar la playa.

Los garífunas del pueblo pesquero de Chachahuate, en los Cayos Cochinos, no viven solo de la pesca. En su pequeña isla han creado una “milla de restaurantes”. Detrás de las cabañas, familias enteras cocinan cantidades ingentes de pescado, plátanos macho y arroz con coco con frijoles.

En Cayo Mayor, un estadounidense nos guía a través de un terreno intransitable hasta el pueblo de East End. Allí viven los garífunas, un pueblo de origen afrocaribeño.

En lugar de la Bahía de Cochinos en Cuba, donde originalmente queríamos ir, terminamos en los Cayos Cochinos de Honduras. No vemos cerdos aquí, pero sí una boa rosada, una especie que solo existe en este lugar.

En la travesía desde Isla Mujeres, en México, hasta Utila, Honduras, casi nos quedamos atrapados en la fuerte corriente de Yucatán. Tardamos una eternidad en pasar la isla de Cozumel. Una pausa en el mundo surrealista de Punta Allen sienta bien y los delfines traen suerte.